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Qué revisar para calcular la capacidad de almacenamiento que necesitás
Elegir por la cifra más grande no resuelve nada si después no sabés qué vas a guardar. La cuenta empieza por lo que ya tenés: tamaño actual de carpetas, aplicaciones o contenidos, y el crecimiento previsto. Después se suma el espacio extra si guardás versiones de copias. Solo al final comparás modelos.

Medí lo que ya ocupás
Abrí las carpetas principales y anotá cuánto pesan hoy. Separá por tipo: documentos, fotos, videos, proyectos. No todas crecen igual. Un archivo de texto y un video del mismo proyecto ocupan lugares distintos y se multiplican de manera diferente con el tiempo. Tené a mano el dato real, no una estimación de memoria.
Proyectá el crecimiento
Pensá cuánto material nuevo generás por mes y multiplicá por el tiempo que querés conservar. Si guardás varias versiones de un mismo archivo, considerá ese espacio adicional. Confirmá la capacidad utilizable, que no siempre coincide con la cifra impresa. Revisá también los límites del dispositivo que va a leer la unidad. Un equipo viejo puede no admitir la misma capacidad que uno nuevo.
Separá archivos activos de respaldos
Los archivos que usás a diario y las copias de seguridad cumplen roles distintos. Podés destinar una unidad al trabajo en curso y otra a las copias. Definí qué datos son importantes y cuántas versiones querés conservar. Si la información es crítica, contemplá los riesgos del lugar y del transporte. No mezcles todo en una sola unidad si el volumen es grande.
Dejá margen libre
Una unidad llena al límite complica el trabajo y las actualizaciones. Reservá un porcentaje libre para archivos temporales y crecimiento. Antes de comprar, contrastá la capacidad calculada con lo que ofrece cada modelo. Si dudás, priorizá el uso real sobre la cifra máxima. La capacidad se elige con números propios.
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