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Cuidado del amplificador: qué revisar antes y después de cada uso
El cuidado del amplificador se apoya en rutinas simples. Revisar unas pocas cosas antes y después de cada uso evita problemas y mantiene el equipo en condiciones. No hace falta ser técnico: alcanza con adoptar el hábito de mirar lo mismo cada vez, en el mismo orden.

Antes de encender
Respetá ventilación, alimentación y conexiones indicadas. Verificá que las rejillas estén libres y que el equipo esté sobre una superficie estable. Si tocás en casa, pensá primero en controles y volumen manejable; si vas a ensayar o presentarte, revisá el sistema completo antes de mover nada. Cuando armás un conjunto separado, revisá impedancia, potencia admitida y tipo de cable de parlante antes de encender. No reemplaces ese cable por uno de instrumento. Ante la duda, dejalo como está y consultá.
Durante el uso
Prestá atención a olores, calentamiento inusual o cortes. Si aparece alguno de esos signos, dejá de usarlo y consultá servicio técnico. No abras el equipo: puede contener partes peligrosas aun después de apagarlo. Mantené líquidos lejos y evitá mover el amplificador mientras está encendido.
Al terminar
Apagá y desconectá de la forma prevista antes de trasladarlo. Protegé controles y evitá golpes o humedad. Si practicás de noche, dejá a mano la salida de auriculares o la solución de monitoreo prevista para el modelo. Si vas a guardarlo un tiempo, cubrilo de polvo sin tapar la ventilación.
Traslado
Para cabezales y cajas, revisá las conexiones antes de encender en el nuevo lugar. Transportá los cables por separado y con su función identificada.
Pensá dos casos concretos. En el living, después de practicar con pistas desde el celular, guardás el amplificador tapado pero con la rejilla libre. Al día siguiente revisás que la entrada auxiliar y la de instrumento sigan conectadas como las dejaste. En el ensayo, si armaste cabezal y caja, confirmás el cable de parlante antes de encender y no lo cambiás por uno de instrumento por parecer similar. Si conectás varios instrumentos, revisá canales y niveles admitidos y la aplicación declarada para cada uno.
Antes de comparar equipos, anotá tus fuentes: instrumento, pistas o micrófono si el equipo admite ese uso. Diferenciá entrada auxiliar, salida de línea, auriculares y salida para parlante; no son intercambiables. Si grabás o conectás a una consola, confirmá el nivel y la función de la salida correspondiente. Presupuestá los cables correctos y verificá qué accesorios vienen incluidos.
Estas rutinas no reemplazan al servicio técnico: ante cualquier duda sobre el estado del equipo, consultá a un profesional.
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