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Limpiador, hidratante y sérum: cómo distinguir la función de cada uno en la ficha
En la góndola, limpiador, hidratante y sérum aparecen juntos y con nombres parecidos. Pero son formatos o funciones que deben confirmarse en el producto exacto. Esta nota explica qué mirar en cada ficha para no mezclarlos al comparar.

El limpiador y su forma de aplicación
Un limpiador puede requerir enjuague; otro producto tiene otra forma de aplicación. Ese dato debe figurar en la ficha del modelo, no se deduce por la textura ni por el envase. Revisá también la zona indicada y las advertencias, porque pertenecen al producto exacto y no se trasladan a otro. Si un limpiador de una marca se enjuaga y otro de la misma góndola no, no los trates como equivalentes sólo porque comparten categoría. Comprobá, por ejemplo, qué finalidad declara el fabricante, qué zona menciona y qué instrucciones trae cada uno. Compará fichas de productos que resuelven la misma tarea, aunque tengan tamaños distintos.
El hidratante y su función declarada
La función del hidratante es la que declara el fabricante para ese modelo, no la que sugiere el nombre de la línea ni la palabra suave. No supongas que sirve igual para toda zona ni que protege por ser crema o loción: la protección debe estar declarada para el producto, con sus propias instrucciones. Tampoco atribuyas protección por un ingrediente ni por pertenecer a cuidado de la piel. Escenario típico: ves una loción hidratante y otra crema hidratante; antes de compararlas, verificá si alguna declara protección y si su uso indicado coincide. Si la ficha no lo aclara, no lo asumas.
El sérum y lo que no incluye
Un sérum no incluye automáticamente toda función de hidratación o protección. Su formulación e instrucciones son propias y se leen en la ficha, sin fijar cantidad o frecuencia universal. No combines activos por una lista general de ingredientes. Si tenés dudas sobre compatibilidad, salud o una reacción, consultá a un profesional. Un nombre en el envase no describe toda la fórmula.
Comparar los tres sin confundirlos
Poné las tres fichas lado a lado y revisá función, zona, instrucciones y advertencias en cada una. No atribuyas a un producto lo que dice la ficha de otro. Si un producto cambia de aspecto o causa una reacción, dejá de usarlo y consultá orientación adecuada. Conservá identificación y rótulo para la consulta y evitá mezclas caseras. Si buscás resolver una condición de salud, consultá a un profesional antes de sumar o combinar productos.