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Cuidados y mantenimiento de herramientas manuales y eléctricas
Las herramientas duran según cómo se las cuida, y el cuidado no es el mismo para una manual que para una eléctrica. Lo que sí comparten es que las indicaciones están en el manual del modelo, no en reglas generales.

Cuidados de herramientas manuales
En manuales, el eje es mantener la pieza en condiciones: limpiar después de usar, sacar residuos de la zona de trabajo, guardar en lugar seco y revisar si hay deformación, oxidación o desgaste visible. Para piezas de corte o ajuste, el manual indica si corresponde algún tipo de mantenimiento y con qué productos.
No fuerces una herramienta manual para una tarea que excede su función prevista. El esfuerzo excesivo deforma y arruina la pieza, y además puede ser peligroso. Si la tarea requiere más fuerza de la que la herramienta admite, corresponde otra herramienta, no más presión.
Cuidados de herramientas eléctricas
En eléctricas, revisá el cable o la batería según corresponda, limpiá las zonas de ventilación y guardá en lugar protegido de humedad. El manual del modelo indica qué se puede limpiar y qué no, cada cuánto revisar y qué hacer ante un funcionamiento anormal.
Si la máquina presenta un problema que no se resuelve con la limpieza indicada, no la abras por tu cuenta. La intervención sobre partes eléctricas corresponde a servicio técnico. Esto no es una recomendación de precaución genérica: es lo que la documentación establece para no anular condiciones de uso.
Guardado por tipo
Manuales juntas, eléctricas con su cable o batería, accesorios y consumibles separados. Este orden evita que una pieza de corte golpee una máquina, que la humedad afecte contactos o que se mezclen elementos de distinta función. Si tenés baterías, seguí las indicaciones del manual sobre dónde y cómo guardarlas, y sobre el estado de carga recomendado.
En espacios con polvo o humedad, el guardado es parte del cuidado. Una caja cerrada o un estante protegido reduce el mantenimiento posterior.
Revisión periódica
Antes de cada uso, una revisión rápida: que la herramienta esté completa, que el accesorio corresponda al modelo, que no haya daño visible. En eléctricas, que el cable o la batería estén en condiciones. En manuales, que la pieza de trabajo esté firme y sin deformación.
Esta revisión es corta y evita empezar un trabajo con un elemento que va a fallar en medio de la tarea.
Qué hacer ante una falla
Si la herramienta no funciona como indica el manual, pará. No improvises reparaciones sobre partes eléctricas ni adaptes piezas. Consultá al servicio técnico o al punto de venta con el modelo y el código a mano. Describí qué hace y qué no hace, y seguí las indicaciones que te den.
En manuales, si una pieza se deformó o se rompió, corresponde reemplazarla por una compatible, no forzarla de nuevo.
Cuándo consultar antes de usar
Consultá si no tenés el manual, si no sabés qué mantenimiento corresponde a tu modelo, si la herramienta se va a usar en un ambiente con condiciones particulares como humedad o polvo, o si la tarea requiere formación específica. El cuidado correcto es el que indica la documentación del modelo exacto, no el que surge de la costumbre.
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