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Memoria y formato de archivo: qué mirar en una cámara de video
La memoria es el punto donde la ficha de la cámara y la ficha de la tarjeta tienen que coincidir. El perfil de esta categoría pide consultar el formato de archivo y los límites de duración, y ahí aparece la memoria como parte de la decisión. No se trata solo de cuánto entra, sino de qué exige el modo que vas a usar.

Capacidad no es el único dato
Además de capacidad, necesitás el formato y la velocidad que exige la cámara para el modo de grabación elegido. La velocidad máxima de lectura anunciada no sustituye el requisito de escritura sostenida. Seguí la documentación del equipo y elegí una tarjeta compatible. Una tarjeta grande puede no servir si su formato o su velocidad no entran en lo que el modelo admite.
Cruzá tarjeta y modo
Escribí en una columna el modo de grabación que pensás usar y en otra el requisito de memoria que declara el fabricante. Completá solo con lo que figura en la documentación. Si el modo que más te gusta no aparece con su requisito, esa es una pregunta para el vendedor. Repetí el ejercicio con dos modos distintos: los requisitos pueden cambiar y conviene verlo antes de comprar.
Cuántas tarjetas llevar
Pensá en la duración de tu jornada de grabación y en cuántas tarjetas necesitás para cubrirla sin borrar en el medio. Si vas a grabar entrevistas largas, esa cuenta cambia respecto de una jornada de tomas cortas. Guardá una copia del material antes de reutilizar o formatear la memoria.
Un plan simple
Antes de salir a grabar, verificá que la tarjeta elegida cumple el formato y la velocidad del modo previsto según la documentación. Llevá una segunda tarjeta si la jornada se estira. Al volver, copiá el material antes de formatear. Con ese circuito armado, la memoria deja de ser un problema de último momento y pasa a ser una decisión tomada con anticipación.
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